Estar preparados para lo inesperado

Este lunes no recibiste mi mensaje, puesto que durante el fin de semana sufrimos de tormentas y apagones en Ontario. Vivir en un departamento facilita la vida en algunos aspectos (costo, cercanía, mantenimiento) pero hace complicadas muchas cosas más, tales como la supervivencia en un caso extremo, como éste. En nuestro caso perdimos energía eléctrica solo unas 15 horas, y mi esposo encontró hielo suficiente para preservar la comida sin problema, pero varios amigos de otras regiones perdieron la luz por casi 40 horas. Perder energía eléctrica en un mundo tan dependiente de ella es obviamente un problema. Todos los aparatos de la casa funcionan con electricidad. No tenemos estufa de gas por lo que tuvimos que cenar una ensalada.

Y es en estos momentos cuando se hace más evidente la importancia de estar preparados. Los diferentes países tienen protocolos y prácticas de preparación dependiendo de sus recursos. El de Canadá es relativamente sencillo comparado con Suiza, que al parecer permite albergar al 140% de la población en caso necesario.

En casa tenemos mochilas de evacuación con artículos de supervivencia esenciales, brújulas, cobijas metálicas, cuerdas, navajas, kit de primeros auxilios, baterías, lámparas, etc., mismas que vamos incrementando al paso del tiempo. Además, tenemos un pequeño almacén de comida que nos alimentaría por unos cuantos días de ser necesario. Habiendo escuchado de grandes tormetas de hielo que han dejado a la población sin luz eléctrica por una semana, quisiéramos comprar un generador de electricidad, pero también somos concientes de lo improbable y poco práctico que éste sería cuando queramos mudarnos de casa.

Si aún no tienes tu kit de sobrevivencia, revisa el sitio oficial de Canadá y prepárate. Es mejor ocupar un poco de espacio e invertir tiempo y dinero en hacerlo que necesitarlo y no tenerlo.