Enriqueciendo nuestra experiencia personal

Hoy ha sido día de limpieza y entre las cosas que encontré, fue una libreta que usé entre el 2002 y el 2004. Pocas veces me termino las libretas, porque escribir a mano me parece un poco tedioso, pero en esos años, antes de los teléfonos inteligentes era básicamente la mejor opción.

Esas libretas me brindan siempre un momento de reflexión. Entre las notas que escribí estaban mezclados los datos de mis personajes de juegos de rol, mis ideas para una tienda de ropa gótica que estábamos abriendo, los datos del examen de inglés para iniciar nuestro proceso de emigración y la lista de despensa que incluía los pañales y leche de nuestra bebé. Y la reflexión que me surge es lo poco que sabemos de la vida de una persona de quien conocemos solo una faceta. En esa época trabajaba yo en Gestión del Cambio en FEMSA, acabábamos de tener una niña y la gente que me conocía sabía generalmente de una o tal vez dos de mis facetas. Mi exploración en esta vida me ha estado llevando a lugares muy interesantes que se siguen integrando a mi experiencia personal.

Esto me recordó este poema de T.S. Elliot que compartí hace tiempo y que ahora vuelvo a compartir:
No cesaremos de explorar y al final de nuestra exploración llegaremos a dónde empezamos y conoceremos ese lugar por primera vez.

¡Felices viajes!